Con el ingreso de una masa de aire antártico (conocida como "bomba polar" que provocará temperaturas extremas en gran parte del país, volvió a instalarse una creencia muy difundida: que tomar una copa de vino, un whisky o cualquier bebida alcohólica ayuda a combatir el frío.

Sin embargo, tanto el Ministerio de Salud de la Nación como organismos internacionales coinciden en que esa sensación de calor es engañosa y puede poner en riesgo la salud.

¿Cuándo llega la "bomba polar" a Tucumán?

¿Por qué el alcohol hace sentir calor?

La explicación tiene una base fisiológica.

Cuando una persona consume alcohol, los vasos sanguíneos cercanos a la piel se dilatan (vasodilatación), lo que aumenta el flujo de sangre hacia la superficie del cuerpo.

Ese proceso produce una sensación inmediata de calor, especialmente en el rostro y las manos, pero no significa que el organismo esté aumentando su temperatura.

Por el contrario, el cuerpo comienza a perder calor con mayor rapidez hacia el ambiente, lo que provoca un descenso de la temperatura corporal.

El Ministerio de Salud: "No ayuda a combatir el frío"

El Ministerio de Salud de la Nación advierte que durante un evento de frío extremo el consumo de alcohol "produce una falsa sensación de calor debido a la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que acelera la pérdida de calor en todo el cuerpo y aumenta el riesgo de sufrir hipotermia".

Por ese motivo, el organismo remarca que las bebidas alcohólicas no ayudan a combatir el frío, sino que pueden exponer al organismo a reacciones adversas y complicaciones, especialmente cuando las temperaturas son muy bajas.

Qué dicen los especialistas internacionales

La advertencia también es compartida por organismos médicos de otros países.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomiendan expresamente no consumir alcohol para intentar calentarse durante una exposición al frío. Incluso, entre los grupos con mayor riesgo de sufrir hipotermia incluyen a las personas que consumen bebidas alcohólicas.

En la misma línea, el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) explica que el alcohol hace que la sangre se acerque a la piel, generando una sensación pasajera de calor, pero al mismo tiempo disminuye la temperatura corporal central y altera los mecanismos que regulan el calor del organismo.

La Cleveland Clinic, uno de los principales centros médicos de Estados Unidos, agrega que el alcohol también deteriora el juicio, favorece decisiones riesgosas —como quitarse abrigo porque "ya no hace frío"— y aumenta el riesgo de accidentes e hipotermia.

¿Qué es la hipotermia?

La hipotermia ocurre cuando la temperatura corporal desciende por debajo de los 35 °C.

Se trata de una emergencia médica que puede provocar:

temblores intensos;

dificultad para hablar;

somnolencia;

confusión;

pérdida de coordinación;

disminución del ritmo cardíaco y respiratorio;

pérdida del conocimiento.

Si no se trata rápidamente, puede ser mortal.

Cómo protegerse durante una ola de frío

Frente a la llegada de la bomba polar, las autoridades sanitarias recomiendan:

Evitar el consumo de alcohol para "entrar en calor".

Vestirse con varias capas de ropa.

Mantener una alimentación equilibrada y suficiente.

Beber líquidos, aunque no haya sensación de sed.

Permanecer el menor tiempo posible al aire libre.

Mantener los ambientes calefaccionados y correctamente ventilados para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.

Prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Un mito que puede ser peligroso

Aunque el alcohol produce una sensación inmediata de calor, la evidencia científica demuestra que ocurre exactamente lo contrario de lo que muchas personas creen: el cuerpo pierde temperatura con mayor rapidez y disminuye su capacidad para responder al frío.

En un contexto de temperaturas extremas como el previsto para esta semana en gran parte de la Argentina, los especialistas coinciden en que la mejor protección sigue siendo el abrigo adecuado, una buena alimentación y seguir las recomendaciones oficiales, dejando de lado uno de los mitos más arraigados del invierno.